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La lista de Craig

Sí estás acostumbrado a leer historias de emprendedores que crearon gigantes bursátiles desde un garaje, ésta probablemente no sea de tu interés. Porque Craig Newmark, es en el escenario del emprendimiento mundial, un actor anómalo y acaso desconocido, que ha renunciado a transar en bolsa, a transar el modelo de negocios y a transar los principios que orientan su desarrollo empresarial.

A sus 42, Craig comenzó enviando un listado de eventos locales de arte y tecnología a unos 20 amigos de San Francisco hacia el año 95, para demostrar que internet permitía colaborar y no sólo competir. Ya en 1997, la lista de Craig tenía unos 4000 usuarios y otros tantos revisaban los eventos en la web que se vio obligado a crear ante la avalancha de pedidos. Hoy, Craigslist.org tiene presencia en más de 600 ciudades de setenta países, recibe más de 20 millones de anuncios nuevos cada mes y casi 500.000 ofertas de empleo, sólo en EEUU.

Cuando estalló la burbuja de las punto com en el 2000, Craigslist.org comenzó a cobrar a empresas por publicar avisos de reclutamiento de personal, hasta diez veces menos que los líderes de la industria, como Monster.com. Para los ciudadanos, el servicio de publicar avisos en distintas categorías, seguía siendo como hasta hoy, gratis. Para éstos, la propuesta de valor del sitio no era una marca ni un diseño complejo, sino la confianza: Craigslist.org se había convertido en una comunidad compartiendo información, sobre la base de la confianza que inspiraba su creador.

El 2015 Newmark creó una fundación que apoya a mujeres en tecnología, a periodistas y votantes. Junto con ello, participa como consejero en una veintena de entidades similares a las suyas y en 2017 donó US$ 500.000 a fundación Wikimedia, sostenedora de Wikipedia, mismo año que la revista Time escogió a Craiglist entre las 15 plataformas más influyentes de todos los tiempos, junto a Google, Youtube, Facebook y Amazon, entre otros.

Cuando le preguntaron por qué no ha vendido su portal a monstruos como eBay o Google, enfatizó: “Nuestra comunidad nos ha pedido que no vendamos. Conocemos gente muy rica, millonaria, que no se ven más felices que los demás, así es que para qué molestarnos en vender …”. Craigslist.org obtiene 500 millones de dólares de beneficios anuales con sólo 50 empleados: US$ 10 millones “por cabeza”.

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Y si Cornershop fuese una Cooperativa?

En fervorosa columna el periodista Daniel Matamala se suma a la ola de festejos casi chovinistas, porque dos jóvenes chilenos participan de la venta de una start up a Walmart en U$ 225 millones. “Es el lado luminoso del capitalismo” dice el célebre columnista y cuestiona que inversores chilenos no hayan puesto un dólar en la empresa, repasando a la élite, como ya viene haciendo hace rato con fundadas y evidentes razones. Lo que Matamala no advierte, quizás también cegado por la luminosidad a la que alude, es que el negocio se basa en lo que muchos venimos cuestionando hace rato con fundadas y evidentes razones: el capitalismo de plataforma no es más que la extensión digital del capitalismo extractivista, que él relaciona con la élite nacional.

Si no, que Matamala, agudo y serio periodista, se documente revisando casos, libros y jurisprudencia sobre Deliveroo, Glovo y Uber Eatsy. Un análisis somero, le demostrará que el modelo Corneshop que blande para aporrear, con fundadas y evidentes razones a la élite económica chilena, se basa en la precarización y abierto abuso laboral contra sub empleados que prestan servicios indefinidos. Un análisis más riguroso, develará quienes son los inversionistas de este nuevo tipo de economía: casi los mismos que provocaron la debacle financiera mundial del 2008.

“Todos ganamos – expresa Matamala- ellos, por supuesto, y en grande; los inversionistas que fueron sumando en el camino; y los consumidores que valoramos un buen producto y lo premiamos con nuestro dinero”. ¿Por qué o quiénes ganan si Cornershop apenas se solventaba operacionalmente y estaba lejos, según sus propios creadores, del punto de equilibro? ¿En qué insana economía te permiten quemar millones de dólares con la esperanza de “hacerla y forrarte”? En la economía del simulacro, aquella que vende ser “buena para todos”, pero sólo alimenta sin saciar jamás, el hambre depredadora de una nueva camada de aparentes innovadores, que sólo reproducen los antiguos mecanismos de especulación.

“(La) innovación no es un cambio inocente. Es una amenaza directa a los poderes establecidos, cuyas habilidades (las redes, los contactos, la posición dominante) pasan a valer menos que la creatividad y el talento”, sostiene el hombre ancla de CNN. Si Matamala ve en la compra de Cornershop por Walmart algún atisbo de incomodar a los poderes establecidos por parte de la start up, sería prudente recordarle que el minorista global es poderoso en dinero, redes, contactos y mantienen por largos años una posición dominante, a ratos abusiva y francamente depredadora. En Chile, tampoco mueven el piso a nadie. Es curioso que Matamala critique a los inversores chilenos por no entrar a lo que él mismo les cuestiona a diario: una nueva especulación financiera. Es más, es raro que no advierta que la start up es calcada a Uber, Taskrabbit, Blablacar, Airbnb y cientos de otras. ¿Innovación por imitación?

Si Matamala quiere innovación y buenos negocios sin provenir de la élite, que averigue quien es Craig Newmark y cómo resistió las embestidas de los dominantes del momento y sostuvo un negocio bueno para el mundo; o que entreviste cuando nos visite nuevamente, a James Wales, fundador de Wikipedia que con 27.000 voluntarios permanentes y millones de ediciones ciudadanas destronó a Encarta, (la versión monopólica del conocimiento que Gates nos quiso vender a través de Microsoft), para convertirse en la enciclopedia más grande, exacta y políglota del mundo. Y gratis.

Necesitamos más Craiglist y menos Cornershop, más Wales y menos Gates. Menos Cornershop, significa que los ciudadanos participamos de una economía que nos permite tiempo necesario para hacer nuestras compras sin intermediarios y que los “shoppers”, como llaman a sus compradores ¿empleados? en Cornershop, pueden gozar del bienestar sin precariedades o falso uso de su “tiempo libre disponible”.

Pero supongamos que Cornershop, como Uber son necesarios y hasta inevitables. ¿Qué pasaría si Cornershop fuese una cooperativa y operara en plataforma? Esto es, use la ley actual y la tecnología disponible para hacer una plataforma colaborativa de la cual cada shopper sea a la vez, trabajador y propietario. Por definición nadie podría ser dueño de más de un 20%, cada hombre y cada mujer tendría derecho a un voto sin importar su participación societaria y todos disfrutarían de los excedentes cada año. Eso sería, querido Daniel, una verdadera innovación que amenace a los poderes establecidos. Porque el poder colectivo, lejos de cualquier adscripción ideológica y operando en mercados capitalistas, demostraría que el darwinismo social es un invento neoliberal, la cooperación una constante desde hace 200 años o más y que la economía del simulacro con innovaciones que no generen valor para la sociedad, serían inviables para sociedades que reclaman más impacto y menos lucro.

Si el propósito de la columna era pegarle a élite nacional, hubiese sido más simple linkearnos a esa notable columna del economista y director del Centro de Deesarrollo en Harvard, Dr Ricardo Hausmann cuando en abierta provocación y lleno de fundadas y evidentes razones, señaló que “Chile no crece, porque está lleno de chilenos”. https://bit.ly/2fCmdEW

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3 no para la innovación

 

3 “no” para la innovación

“Tú sabías que la poesía debe ser usual como el cielo  que nos desborda,  que no significa nada si no permite a los hombres acercarse  y conocerse” escribía el gran poeta lautarino Jorge Teillier, para significar que la palabra está al alcance de la mano para hacernos girar a unos y a otros, en torno en esta recurrencia inexorable, de ser sociedad día a día.

Lo mismo debiera ocurrir con la innovación. Lejos del laboratorio científico, del atalaya intelectual, de la entelequia empresarial o la jerigonza del managment, la innovación debiese ser usual y acercarnos a científicos, empresarios, intelectuales y ciudadanos, para inventar un futuro preferible y no vivir resignados a iterar prácticas, que muchas veces nos insatisfacen y hasta nos condenan.

¿Innovar debe ser siempre crear algo nuevo? No. La misma poesía revela como combinando acentos y tonos, hallando una voz, focalizando en temáticas e interpretando intereses de las personas y comunidades, los poetas juegan con las palabras a describir y ampliar ese mundo que somos. Las palabras existían, no hay nada nuevo allí. La novedad está en el estilo que las integra, en la fuerza con que se revelan hechos, fenómenos o emociones, que la poesía nos permite distinguir.

¿Innovar significa  siempre cambiar? No. Me atrevo a decir que lo más importante al innovar es hacer que lo trascendente para una comunidad, empresa o grupo social, permanezca. Innovamos para preservar lo que más nos importa: nuestra identidad. Ninguna organización es capaz de soportar el cambio como un continuo. Los seres humanos y las instituciones que constituímos, somos conservadores por naturaleza. Innovamos para  conservar (nos).

¿Innovar es complejo y requiere inteligencia superior? No. El aspecto cognitivo de la innovación es a mi juicio el menos relevante. Una persona “inteligente” no es la que más respuestas entrega ante cualquier consulta, es la que mejores preguntas formula en torno a lo que viven él y su sociedad. Innovar es una práctica humana basada en nuestra capacidad de hacer-con-otros, mediante la cual nos hacemos cargo de lo que nos insatisface. Todos podemos participar de la larga cadena de la innovación, para ello basta que sepamos formular buenas preguntas y tener el ánimo de pasarnos a veces,  largos años, explorando las respuestas para ellas.

La innovación es una práctica cultural que encuentra su mejor cauce en una sociedad que es capaz, no sólo de aceptar la discrepancia entre sus miembros, sino también de fomentar la diversidad y la disonancia, reconociendo con alegría que lo común nos reconforta y lo distinto nos estimula. Innovar requiere antes que nada con-versar, que según su etimología significa “dar vueltas con”.  Para que, en palabras de Teillier, la innovación  sea  “usual como el cielo  que nos desborda” debemos preguntarnos ¿con quién daremos vueltas desde hoy?

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¿Cómo la hizo el que la hizo?

¿Cómo la hizo el que la hizo?

Usted está participando de un taller de emprendimiento. El expositor de hoy (casi siempre es un varón), “la hizo”. Usted quiere aprender cómo la hizo. El speaker ya ha dicho las palabras mágicas: “esfuerzo, trabajo y perseverancia” y usted sigue a la espera. Quiere ejemplos para mirar su propio proceso de emprendimiento, comparar y aprender. Entonces, es posible que El Que La Hizo  EQLH–  agregue, a modo de cierre de su primera parte: “al inicio es complicado, sobre todo si no  tienes capital”.  Entonces usted se pregunta: ¿Por qué si yo trabajo mucho, soy esforzado y perseverante, todavía no la hago? ¿Qué me falta? ¿Qué no hago?

De todos modos, los asistentes se deleitan. El que la hizo trajo una presentación en Prezi, es apasionado de lo suyo (es evidente que el tipo vibra), relata anécdotas, repasa cifras, recuerda nombres y si bien no partió en un garage, algo de eso hay. Y si algún joven aspirante a emprendedor pregunta: “¿Y la suerte!?, usted cree que la suerte influye en el éxito?”,seguramente EQLH lanzará una frase del tipo:

“En alguna ocasión le preguntaron a Tiger Woods si creía en la suerte y Woods dijo : “Que si creo en la suerte? Claro. Entre más practico, más suerte tengo.” Risas. Aplausos. Los ejemplos que muestran prácticas no aparecen. Las generalidades divierten, pero poco enseñan, más allá de mostrar anímicamente, que algo es posible.

¿Por qué ocurre esto? En general porque Quienes La Hicieron, conocen bien el proceso de lo que han realizado, pueden detallarlo, dar cifras, actividades,  pero no necesariamente tienen una interpretación, acerca de cuáles son las prácticas o habilidades que les permitieron ser los realizadores que son. Conocen de primera mano los hechos, pero no tienen una interpretación muy potente del fenómeno. Y no tienen por qué tenerla, son emprendedores o empresarios, no estudiosos de la materia.

¿Qué hay a la base del fenómeno del emprendimiento que (casi) nunca EQLH describe con claridad? ¿Qué habilidades son constitutivas de toda acción emprendedora y que usted puede observar, desarrollar o potenciar? Más allá de las 3 P (paciencia, perseverancia y pasión), que muchos mencionan hay algo. Hay habilidades. Esto es, ciertos hábitos en-carnados, in-corporados, que le permiten a un emprendedor hacer lo que hace.

En esas habilidades son reconocibles 4 acciones centrales en torno las que gira el emprendimiento:

1) evaluar espacios de intereses de personas y comunidades;

2) hacer buenas ofertas para lo que falta o hay que mejorar en esos espacios;

3) pedir ayuda a colaboradores, socios, entidades y

4) declarar qué se hará (emprenderá) para cambiar, orquestar valor y satisfacer personas en esos espacios.

Estas cuatro habilidades son universalmente “entrenables”, se pueden desarrollar o reforzar y, posibilitan a su vez,  cuatro espacios de prácticas en que los emprendedores organizan sus empresas o emprendimientos:

– Vender, La habilidad a entrenar es la de ofrecer o hacer buenas promesas. No hay emprendimiento si no hay ventas.

– Diseñar, Las habilidades a entrenar son las de declarar y  la de evaluar. El diseño funda todo emprendimiento. EQLH tuvo un arrebato pasional, más que una cerebral decisión solitaria. Todo diseño parte de una especulación que responde a una pregunta o sensación, que avanza a tientas,

– Realizar, Las habilidades a entrenar son las de declarar, pedir, prometer y evaluar. Sin una buena entrega de la propuesta de valor, ésta se anula a sí misma. No es sostenible un emprendimiento, si la entrega del valor propuesto es deficitaria.

– Equipar, La habilidad a entrenar es la evaluar para seleccionar colaboradores, herramientas y procesos y realizar con los estándares exigidos por los clientes, lo que les hemos prometido

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