En fervorosa columna el periodista Daniel Matamala se suma a la ola de festejos casi chovinistas, porque dos jóvenes chilenos participan de la venta de una start up a Walmart en U$ 225 millones. “Es el lado luminoso del capitalismo” dice el célebre columnista y cuestiona que inversores chilenos no hayan puesto un dólar en la empresa, repasando a la élite, como ya viene haciendo hace rato con fundadas y evidentes razones. Lo que Matamala no advierte, quizás también cegado por la luminosidad a la que alude, es que el negocio se basa en lo que muchos venimos cuestionando hace rato con fundadas y evidentes razones: el capitalismo de plataforma no es más que la extensión digital del capitalismo extractivista, que él relaciona con la élite nacional.

Si no, que Matamala, agudo y serio periodista, se documente revisando casos, libros y jurisprudencia sobre Deliveroo, Glovo y Uber Eatsy. Un análisis somero, le demostrará que el modelo Corneshop que blande para aporrear, con fundadas y evidentes razones a la élite económica chilena, se basa en la precarización y abierto abuso laboral contra sub empleados que prestan servicios indefinidos. Un análisis más riguroso, develará quienes son los inversionistas de este nuevo tipo de economía: casi los mismos que provocaron la debacle financiera mundial del 2008.

“Todos ganamos – expresa Matamala- ellos, por supuesto, y en grande; los inversionistas que fueron sumando en el camino; y los consumidores que valoramos un buen producto y lo premiamos con nuestro dinero”. ¿Por qué o quiénes ganan si Cornershop apenas se solventaba operacionalmente y estaba lejos, según sus propios creadores, del punto de equilibro? ¿En qué insana economía te permiten quemar millones de dólares con la esperanza de “hacerla y forrarte”? En la economía del simulacro, aquella que vende ser “buena para todos”, pero sólo alimenta sin saciar jamás, el hambre depredadora de una nueva camada de aparentes innovadores, que sólo reproducen los antiguos mecanismos de especulación.

“(La) innovación no es un cambio inocente. Es una amenaza directa a los poderes establecidos, cuyas habilidades (las redes, los contactos, la posición dominante) pasan a valer menos que la creatividad y el talento”, sostiene el hombre ancla de CNN. Si Matamala ve en la compra de Cornershop por Walmart algún atisbo de incomodar a los poderes establecidos por parte de la start up, sería prudente recordarle que el minorista global es poderoso en dinero, redes, contactos y mantienen por largos años una posición dominante, a ratos abusiva y francamente depredadora. En Chile, tampoco mueven el piso a nadie. Es curioso que Matamala critique a los inversores chilenos por no entrar a lo que él mismo les cuestiona a diario: una nueva especulación financiera. Es más, es raro que no advierta que la start up es calcada a Uber, Taskrabbit, Blablacar, Airbnb y cientos de otras. ¿Innovación por imitación?

Si Matamala quiere innovación y buenos negocios sin provenir de la élite, que averigue quien es Craig Newmark y cómo resistió las embestidas de los dominantes del momento y sostuvo un negocio bueno para el mundo; o que entreviste cuando nos visite nuevamente, a James Wales, fundador de Wikipedia que con 27.000 voluntarios permanentes y millones de ediciones ciudadanas destronó a Encarta, (la versión monopólica del conocimiento que Gates nos quiso vender a través de Microsoft), para convertirse en la enciclopedia más grande, exacta y políglota del mundo. Y gratis.

Necesitamos más Craiglist y menos Cornershop, más Wales y menos Gates. Menos Cornershop, significa que los ciudadanos participamos de una economía que nos permite tiempo necesario para hacer nuestras compras sin intermediarios y que los “shoppers”, como llaman a sus compradores ¿empleados? en Cornershop, pueden gozar del bienestar sin precariedades o falso uso de su “tiempo libre disponible”.

Pero supongamos que Cornershop, como Uber son necesarios y hasta inevitables. ¿Qué pasaría si Cornershop fuese una cooperativa y operara en plataforma? Esto es, use la ley actual y la tecnología disponible para hacer una plataforma colaborativa de la cual cada shopper sea a la vez, trabajador y propietario. Por definición nadie podría ser dueño de más de un 20%, cada hombre y cada mujer tendría derecho a un voto sin importar su participación societaria y todos disfrutarían de los excedentes cada año. Eso sería, querido Daniel, una verdadera innovación que amenace a los poderes establecidos. Porque el poder colectivo, lejos de cualquier adscripción ideológica y operando en mercados capitalistas, demostraría que el darwinismo social es un invento neoliberal, la cooperación una constante desde hace 200 años o más y que la economía del simulacro con innovaciones que no generen valor para la sociedad, serían inviables para sociedades que reclaman más impacto y menos lucro.

Si el propósito de la columna era pegarle a élite nacional, hubiese sido más simple linkearnos a esa notable columna del economista y director del Centro de Deesarrollo en Harvard, Dr Ricardo Hausmann cuando en abierta provocación y lleno de fundadas y evidentes razones, señaló que “Chile no crece, porque está lleno de chilenos”. https://bit.ly/2fCmdEW

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